EL AGUILA Y LA SERPIENTE.-
Por Roberto Dansie

En una de las historias del águila y la serpiente, nos dicen que hace mucho tiempo, cuando los animales hablaban, todos los animales le temían a la serpiente. Este reptil solo pensaba en comer, y en quitarle la vida a los demás para seguir viviendo.
Un buen día, descendió del cielo una hermosa águila. Los otros animales corrieron a saludarle. En ese momento, apareció la serpiente, y todos los animales se fueron de ahí, todos, con la excepción del águila.
La serpiente se le acerco, y el águila le dijo, “yo se que es lo que tu mas quieres en este mundo.” La serpiente decidió prestarle atención, y la escucho decir, “el sentirte llena de vida, no solo un rato sino para siempre.”
Tenía razón. El águila había hablado con la verdad, lo que motivo la curiosidad de la serpiente.
“Yo sé como puedes sentirte llena de vida todo el tiempo.”
“Como” pregunto la serpiente sin poder contener su entusiasmo.
“Tienes que subir el lugar los altos del mundo, la pirámide, y de ahí saltar hasta el sol.”
La serpiente se molesto y dijo, “es fácil para ti decir eso, tú tienes piernas, ¡mírame a mi! Y tienes alas, y ¡mírame a mí! Me pides lo imposible.”
El águila le respondió, “tu corazon tiene la capacidad de hacer posible lo imposible. Yo te puedo señalar el camino, pero solo tú lo puedes recorrer.”
La serpiente lo pensó por un momento, y decidió emprender el camino.
Al poco rato, fue perdiendo pedazos de su piel y sintió su primer sentimiento. Sintió dolor.
El águila le dijo que siguiera en su camino sin darse por vencido, que lo que realmente vale la pena cuesta.
La serpiente siguió, y por fin llegó a la base de la pirámide.
“Hasta aquí llegue” dijo el águila, “la siguiente parte de el camino la vas a recorrer sola. Cuando llegues a la sima de la pirámide vas a escuchar dos voces. La primera es la voz del miedo, te va a decir que no vas a alcanzar al sol. La segunda vendrá de tu corazón, y va a decir que te avientes, que sí puede. En el momento cumbre, escucha a tu corazón.”
La serpiente subió hasta la punta de la pirámide, y ahí escucho a las dos voces. Por fin decidió en aventarse, y estando en el aire se encontró que unas alas le fueron saliendo en los lugares donde había ido perdiendo la piel, que se convertía en la serpiente-emplumada, y un rato después en un ave que tenía alas, y usándolas se elevo hasta el sol. Ahí, todo lo que lo que no era ella se fue quemando, hasta que ella vio sus alas tornarse negra por el fuego, pero ella no se quemo. Ella era fuego y luz. Después decidió descender a la tierra, con un vuelo suave y armonioso. Ahí iba en búsqueda de un ser al que todos le temían, todos menos ella. Iba en búsqueda de la serpiente, porque ya había abierto sus ojos, porque había aprendido que dentro de la serpiente había águilas, listas para emprender el vuelo.