AMOR MILAGROSO.-
Por Roberto Dansie

El camino a la recuperación de nuestra facultad de ser padres positivos consiste en ir:
De la identificación negativa al respeto.
Del miedo a la confianza.
Del odió al amor.
Me acuerdo cuando estaba jugando con unos niños un juego que los había cautivado. El juego consistía en hacer decir a sus papas unas palabras que ellos querían escuchar pero que no habían escuchado nunca. Un niño pequeño se puso a brincar y a decir con la mano levantada “¡yo, yo, yo!” Y le llamé. “¿Que quieres escuchar?” le pregunté.
El niño, emocionado me dijo “quiero que mi papa me diga, ‘Pedrito, te quiero bien mucho.”
Bien, pensé yo. Y luego le dije a Pedrito que trajera a su papa. Rato seguido aparece Pedrito con su papa. “Ya nos tenemos que ir” me dijo el señor, impaciente.
“Esto nomás toma un momentito” le dije y me voltee con Pedrito.
“¿Que quieres que te diga tu papi?” Le pregunté.
Pedrito, presto dijo “Pedrito te quiero bien mucho.”
Le pedí al señor que se bajara un poco para que tuviera sus ojos a la misma altura que los ojos de su hijo, quien no pasaba de los cinco años.
El señor se inclinó, pero no le salió ninguna palabra.
Después de un rato de incomodidad, el señor se volvió para conmigo y me dijo “él sabe que lo quiero.”
Le puse la mano en el hombro y le dije “díselo a el.”
El hombre me miró con algo de resentimiento, y luego se volvió a mirar a su hijo que lo miraba con gran expectación.
“Pedrito” dijo el papa “te quiero bien mucho”. Y las últimas palabras en cuanto apenas le salieron porque lloró. Y Pedrito, contento, lo abrazó.
Éste era un “re-nacimiento psicológico.” Porque así como cuando nacimos lloramos, así tambien, cuando vivimos un renacimiento, tambien solemos llorar. Y Pedrito se regocijó en el nacimiento emocional de su papa.
El señor después me dijo que él nunca recibió cariño de su papá y que hasta ese momento el había pensado que no podía dar lo que no había recibido.
Le dije que el amor a su hijo y los ojos de esperanza de su hijo, lo habían llevado a vivir un milagro psicológico, algo que yo he llamado “AMOR MILAGROSO.” Y le llamo amor milagroso porque éste consiste en dar lo que uno no ha recibido. Éste es un amor que brota del corazón y nos cambia la vida.