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El camino a la recuperación de nuestra facultad de ser
padres positivos consiste en ir:
De la identificación negativa al respeto.
Del miedo a la confianza.
Del odió al amor.
Me acuerdo cuando estaba jugando con unos niños un juego
que los había cautivado. El juego consistía en
hacer decir a sus papas unas palabras que ellos querían
escuchar pero que no habían escuchado nunca. Un niño
pequeño se puso a brincar y a decir con la mano levantada
“¡yo, yo, yo!” Y le llamé. “¿Que
quieres escuchar?” le pregunté.
El niño, emocionado me dijo “quiero que mi papa
me diga, ‘Pedrito, te quiero bien mucho.”
Bien, pensé yo. Y luego le dije a Pedrito que trajera
a su papa. Rato seguido aparece Pedrito con su papa. “Ya
nos tenemos que ir” me dijo el señor, impaciente.
“Esto nomás toma un momentito” le dije y
me voltee con Pedrito.
“¿Que quieres que te diga tu papi?” Le pregunté.
Pedrito, presto dijo “Pedrito te quiero bien mucho.”
Le pedí al señor que se bajara un poco para que
tuviera sus ojos a la misma altura que los ojos de su hijo,
quien no pasaba de los cinco años.
El señor se inclinó, pero no le salió ninguna
palabra.
Después de un rato de incomodidad, el señor se
volvió para conmigo y me dijo “él sabe que
lo quiero.”
Le puse la mano en el hombro y le dije “díselo
a el.”
El hombre me miró con algo de resentimiento, y luego
se volvió a mirar a su hijo que lo miraba con gran expectación.
“Pedrito” dijo el papa “te quiero bien mucho”.
Y las últimas palabras en cuanto apenas le salieron porque
lloró. Y Pedrito, contento, lo abrazó.
Éste era un “re-nacimiento psicológico.”
Porque así como cuando nacimos lloramos, así tambien,
cuando vivimos un renacimiento, tambien solemos llorar. Y Pedrito
se regocijó en el nacimiento emocional de su papa.
El señor después me dijo que él nunca recibió
cariño de su papá y que hasta ese momento el había
pensado que no podía dar lo que no había recibido.
Le dije que el amor a su hijo y los ojos de esperanza de su
hijo, lo habían llevado a vivir un milagro psicológico,
algo que yo he llamado “AMOR MILAGROSO.” Y le llamo
amor milagroso porque éste consiste en dar lo que uno
no ha recibido. Éste es un amor que brota del corazón
y nos cambia la vida.

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